¿Yo viajar Sola? ¡imposible!

No fue hace más de dos años que el bicho viajero se apodero de mí, y me volvió fan de conocer cada rincón que el mundo ofrece (aunque fuera solo en fotos jaja). A pesar de que mis viajes no son tan frecuentes como me gustaría, aumente considerablemente mis salidas al año. No obstante, continuamente uno de mis mayores obstáculos durante la planificación de mi viaje, era lograr acoplarme a los tiempos de los demás, ya que siempre mis viajes eran con compañía, hasta que un día decidí cambiar eso.

Venían próximo días de descanso por motivos de fechas festivas en mi país, por lo cual se suspendería la jornada laboral aunado con mi fin de semana de descanso, así que era una joya que no podía dejar pasar, pero el problema como siempre era que todas mis amistades ya tenían planes. Busque de mil maneras encontrar interesados a aprovechar junto conmigo esta experiencia, pero el resultado era el mismo.

Hasta que me pregunte ¿Y por qué no viajar sola? Al principio me resulto una idea descabellada, porque yo como mujer podría resultar blanco fácil de la inseguridad en la que actualmente atraviesa mi país México, de manera que me pasaban por la cabeza un millón de escenarios tétricos donde terminaba yo en alguna fosa común, violada, asaltada o peor. Por supuesto que era el miedo que me generaban los periódicos, las ideas de mi familia y hasta yo misma, pero las ganas de viajar seguían ahí, vibrando en cada uno de mis sentidos.

Decidí pedir opiniones de todos mis conocidos al respecto, pero eran pocos los que me daban una respuesta favorable, ya que todos imaginaban que iba a terminar caminando sola como loca en una ciudad desconocida, de manera que me desalentaba poco a poco. Entonces una tarde de ocio, navegando por el Internet, encontré la anécdota de una chica como yo, que plasmaba su experiencia de su primer viaje; los miedos, inseguridades y limitantes que ella tenía antes de realizarlo, y después la satisfacción que le dio al lograr hacerlo. De esa manera me puse a buscar más al respecto y descubrí toda una comunidad de mujeres viajeras dentro de la red, y caí en la cuenta que no soy la única, e incluso independientemente del país, la inseguridad era el denominante común en todas nosotras.

Aún con dudas opté por platicarlo con mi pareja sentimental al respecto, acerca de lo que leí,  lo que sentía y mis deseos irremediables de viajar (algo de lo que él ya era consiente), así que de la manera más cómica, realista y mexicana posible, me aconsejo:

“Pues chingue su…. ¡HAZLO!”

Fue de esa manera que me convencí a hacerlo con todo el miedo que llevaba a cuestas, y déjenme decirles que no estoy nada arrepentida de haberlo hecho.

El sitio a visitar no era precisamente muy lejos, aproximadamente a 10hrs en camión, sin embargo fue algo significativo para mí porque nunca había viajado a un lugar tan retirado de mi hogar hasta ese entonces. Y hoy recordando el pasado me siento realmente orgullosa de mi, no tanto por el viaje en sí, si no por haberme demostrado a mí misma que era posible y autosuficiente para aventurarme yo sola. Habrá muchas personas que en el camino te juzguen al querer intentarlo por una u otra razón, no obstante tu pones el límite de lo que eres capaz o no de hacer.

Así que la próxima vez que te encuentres en alguna situación en la cual te de temor arriesgarte, y no encuentres la manera o el valor de dar el primer paso, aconséjate a ti mismo:


“Pues chingue su…”

Veracruz, mi primer viaje sola, motivo por lo que es un lugar muy preciado para mi.

 

 

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